El email marketing sigue siendo uno de los canales con mejor retorno cuando se hace bien.
El problema no es la herramienta ni la bandeja de entrada saturada, sino cómo se planifican y ejecutan las campañas de email marketing. Si tus correos no se abren, no se leen o no generan acción, casi siempre hay fallos básicos que se pueden corregir con método y criterio.
Aquí tienes una guía clara y práctica, pensada para que sepas exactamente qué hacer en cada fase y por qué importa. Sin humo. Sin fórmulas mágicas. Solo pasos que funcionan.
1. Define tu objetivo y el tipo de campaña antes de escribir una sola línea
El error más común en email marketing es empezar por el diseño o el texto sin tener claro el objetivo. Un correo sin objetivo es ruido. Antes de abrir el editor, tienes que responderte algo muy concreto: ¿qué quiero que haga la persona cuando termine de leer?
No es lo mismo enviar un correo para vender que para educar, fidelizar o recuperar usuarios inactivos. Cada objetivo cambia el tono, el contenido y la llamada a la acción. Mezclar todo en un mismo email suele acabar en indiferencia.
Algunos objetivos habituales son: generar ventas directas, llevar tráfico a un contenido, anunciar una novedad, nutrir leads o reforzar la relación con tu audiencia. Elige uno por campaña. Solo uno. Menos dispersión, más resultados.
Cuando el objetivo está claro, el tipo de campaña se define casi solo: promocional, informativa, automatizada, de seguimiento o de reactivación. Este paso ahorra tiempo y evita correcciones eternas después.
2. Construye y mantén una lista de contactos que sí quiera leerte
Una lista grande no vale nada si no es relevante. El email marketing efectivo se basa en calidad, no cantidad. Enviar correos a personas que no recuerdan quién eres es una receta segura para acabar en spam.
Trabaja siempre con suscripciones voluntarias y claras. Nada de listas compradas ni trucos dudosos. Además de poco ético, reduce tus métricas y daña tu reputación como remitente.
La segmentación es clave. No todos tus contactos tienen los mismos intereses ni están en el mismo punto. Separar por comportamiento, historial de compras, interacción previa o intereses declarados permite enviar mensajes mucho más relevantes.
También es importante limpiar tu lista con regularidad. Eliminar contactos inactivos mejora tasas de apertura y hace que tus campañas lleguen a quienes de verdad importan.
3. Planifica el flujo y el calendario de envíos con lógica humana
Enviar correos sin planificación suele acabar en dos extremos: saturar o desaparecer. Ninguno funciona. El email marketing necesita ritmo, no impulsos.
Define una frecuencia realista que puedas mantener. Más correos no significa mejores resultados. En muchos casos, uno bien pensado supera a cinco enviados por ansiedad.
Si trabajas con secuencias o automatizaciones, piensa en el recorrido completo. Cada email debería tener sentido por sí mismo y también como parte de una historia más larga.
Un calendario te ayuda a mantener coherencia, evitar repeticiones y alinear los correos con otras acciones de marketing. Además, reduce el estrés de improvisar a última hora.
4. Escribe asuntos y preheaders que den ganas de abrir el correo
El asunto decide si tu email vive o muere. No tiene que ser ingenioso ni exagerado, tiene que ser claro y relevante. Si promete algo, cúmplelo dentro.
Evita fórmulas gastadas y palabras que suenan a venta desesperada. La bandeja de entrada está llena de eso. Habla como una persona, no como un anuncio.
El preheader no es decorativo. Es la segunda línea de persuasión. Úsalo para complementar el asunto, no para repetirlo.
Probar variaciones pequeñas en asuntos suele marcar grandes diferencias. Cambiar una palabra, el orden o el enfoque puede aumentar aperturas sin tocar nada más.
5. Diseña contenido fácil de leer y enfocado en una sola idea
Un buen email no se lee, se escanea. Si tu contenido parece un bloque infinito de texto, la mayoría cerrará antes de llegar al punto importante.
Usa párrafos cortos, frases directas y una estructura visual clara. Cada sección debe empujar a la siguiente, sin rodeos.
Habla de beneficios concretos, no de características abstractas. A la gente le importa cómo algo le ahorra tiempo, dinero o problemas, no lo bonito que suena.
El diseño debe adaptarse a móvil sin excusas. La mayor parte de las aperturas ocurre ahí. Si no se ve bien en una pantalla pequeña, no funciona.
6. Crea llamadas a la acción que se entiendan y se noten
Si el lector no sabe qué hacer después de leer, la campaña falla. La llamada a la acción debe ser obvia, concreta y coherente con el objetivo inicial.
Evita CTAs genéricos como “haz clic aquí”. Dile a la persona qué gana al hacerlo. Menos creatividad vacía, más claridad.
No satures el correo con múltiples acciones. Una principal es suficiente. Si todo es importante, nada lo es.
La ubicación también importa. Un CTA visible sin tener que hacer malabares con el scroll aumenta conversiones.
7. Testea, envía y analiza lo que de verdad importa
Enviar y olvidar es desperdiciar información valiosa. Cada campaña genera datos que te dicen qué funciona y qué no.
No hace falta medirlo todo. Concéntrate en métricas clave como tasa de apertura, clics y conversiones según tu objetivo. Esas cuentan la historia real.
Las pruebas A/B no son solo para grandes equipos. Cambiar un asunto, un CTA o el orden del contenido puede darte aprendizajes rápidos y accionables.
Analizar resultados no es para buscar culpables, sino para mejorar la siguiente campaña. El email marketing se optimiza con constancia, no con golpes de suerte.
Errores comunes en campañas de email marketing que conviene evitar
Muchos problemas se repiten una y otra vez. Evitarlos te coloca por delante de buena parte de los envíos que llegan a la bandeja de entrada.
- Enviar el mismo mensaje a toda la lista sin segmentar
- Prometer algo en el asunto y no cumplirlo en el contenido
- Diseños pesados que cargan mal en móvil
- No revisar enlaces ni errores antes de enviar
- Ignorar los datos de campañas anteriores
