Cuando pensamos en comprar un coche eléctrico, la primera pregunta que aparece es casi siempre la misma: ¿cuánta autonomía tiene? Es decir, la distancia que un modelo puede recorrer con una sola carga, una buena autonomía, puede convertirse en uno de los principales atractivos de un modelo de coche eléctrico.
En los primeros eléctricos era habitual sentir la llamada ansiedad en relación con la autonomía, sin embargo, hoy en día la tecnología de las baterías ha avanzado tanto que la mayoría de modelos cubren de sobra los desplazamientos diarios y permiten viajar varios cientos de kilómetros sin detenerse a recargar.
No es extraño encontrar cifras por encima de los 400 o 500 km en ciclo mixto, lo que garantiza una conducción más relajada y confiada. Dar el paso hacia la movilidad eléctrica también supone atender a otros aspectos prácticos, como la elección de un seguro de coche eléctrico adecuado que responda a las necesidades de este tipo de vehículos.
Por eso se hace necesario hablar sobre la autonomía real de los coches eléctricos actuales, qué factores influyen en ella, cómo aprovechar al máximo cada carga y qué debemos tener en cuenta a la hora de asegurar nuestro vehículo eléctrico.
Factores que influyen en la autonomía de un coche eléctrico
La autonomía de un coche eléctrico no depende solo del tamaño de la batería, sino también de otros elementos que, en la práctica, pueden hacer que recorramos más o menos kilómetros con una sola carga, entre ellos podemos destacar:
- La velocidad de conducción: a mayor velocidad, mayor consumo energético, por lo que, mantener una conducción fluida y sin excesos es clave para alargar los kilómetros disponibles.
- El estilo de conducción: aceleraciones bruscas, frenazos frecuentes o una conducción poco anticipada reducen notablemente la eficiencia.
- El uso de la climatización: el aire acondicionado o la calefacción pueden restar decenas de kilómetros a la autonomía estimada, por lo que ajustar su uso puede marcar la diferencia.
- El peso adicional: llevar el maletero cargado o más pasajeros supone un mayor esfuerzo para el motor y, por tanto, un aumento del consumo.
- Las características del terreno: las subidas pronunciadas requieren más energía, mientras que en descensos, la frenada regenerativa ayuda a recuperar parte de lo invertido.
- Las condiciones climáticas: el frío intenso afecta al rendimiento de las baterías y puede reducir su capacidad temporalmente.
De manera que la autonomía real no es un valor fijo, sino el resultado de todos estos factores combinados. Conocerlos nos permite entender mejor los límites de nuestro vehículo y planificar con mayor tranquilidad cada trayecto.
¿Cómo aprovechar al máximo cada carga de nuestro vehículo eléctrico?
Sacar el máximo partido a la batería de un coche eléctrico no significa renunciar al confort ni obsesionarse con la autonomía. Se trata más bien de adoptar pequeños hábitos que, sumados, pueden marcar una gran diferencia en la distancia que recorremos con cada carga.
La primera recomendación es mantener una velocidad constante y evitar los picos de aceleración, ya que una conducción suave y anticipada ayuda a reducir el gasto energético. Además, permite aprovechar mejor la frenada regenerativa, esa función que devuelve parte de la energía a la batería cuando levantamos el pie del acelerador.
También conviene ser conscientes del uso de la climatización, teniendo en cuenta que el aire acondicionado o la calefacción consumen bastante energía, especialmente en trayectos cortos. Apostar por una ventilación moderada o precalentar el vehículo mientras aún está enchufado a la red, son gestos sencillos que evitan pérdidas innecesarias de autonomía.
El peso extra es otro factor clave, circular con el maletero cargado sin necesidad o llevar accesorios en el techo aumenta el esfuerzo del motor y, por tanto, el consumo. Mantener el coche lo más ligero posible puede parecer un detalle menor, pero influye más de lo que pensamos.
Entonces se puede decir que aprovechar al máximo cada carga es cuestión de equilibrio: conducir de forma eficiente, usar con criterio los sistemas de confort y planificar los trayectos para sacar partido de la infraestructura de recarga disponible. Con ello, la autonomía deja de ser una preocupación para convertirse en una ventaja real de la movilidad eléctrica.
¿Qué debemos tener en cuenta al asegurar un coche eléctrico?
A la hora de contratar un seguro para un coche eléctrico, hay varios aspectos que conviene valorar, ya que no todos los seguros tradicionales cubren las necesidades específicas de estos vehículos. Entre los puntos más importantes destacan:
- Cobertura de la batería: la batería es el elemento más valioso de un coche eléctrico. Verifica que el seguro incluya protección ante fallos, averías o daños accidentales.
- Asistencia en carretera: en caso de quedarte sin carga o sufrir un incidente, contar con asistencia especializada para coches eléctricos puede ahorrarte tiempo y complicaciones.
- Daños a terceros y responsabilidad civil: asegúrate de que el seguro cubra tanto a peatones como a otros vehículos, adaptándose a la normativa vigente.
- Recarga y daños en puntos públicos: algunos seguros incluyen cobertura ante daños durante la recarga en estaciones públicas o accidentes en puntos de carga.
- Servicios adicionales: desde coche de sustitución hasta revisiones, conviene comprobar qué extras ofrece cada compañía.
